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16/04/2011 09:07:14
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Para dilucidar la posibilidad o imposibilidad del viaje en el Tiempo creo que hay que empezar por analizar la naturaleza del pasado y del futuro. El Tiempo pasado y el Tiempo futuro son dos Realidades completamente diferentes, el pasado está determinado, el futuro es potencialidad, el futuro no existe excepto como un conjunto de alternativas potenciales. Así pues, el viaje al futuro es imposible simplemente porque el futuro no existe. Lo único que es factible, en teoría, es llegar al futuro en un tiempo relativo menor que el de nuestros coetáneos, pero todos llegamos simultáneamente, Lo único que podemos conseguir es envejecer menos que ellos, pero, insisto, llegamos todos a la vez.
Me explico, si yo me muevo a una velocidad que sea una fracción apreciable de la velocidad de la luz, mi tiempo, con respecto al tiempo de mis coetáneos, se dilata, es decir, recorro la misma Distancia Temporal que ellos, pero mi tiempo transcurre más lentamente que el de ellos así que la Duración temporal que yo he invertido en recorrer esa Distancia Temporal ha sido menor que la de ellos, pero llego al mismo tiempo que ellos. Si yo inicio un periplo interestelar a una velocidad sublumínica determinada y durante ese viaje han transcurrido 25 años en la Tierra, para mí, dada la velocidad a que me he movido, solo han transcurrido 7 años.
La Distancia Temporal recorrida es igual para todos, 25 años, pero la Duración Temporal que hemos invertido es distinta, los que no se movieron de la Tierra han invertido 25 años, pero yo solo he invertido 7años.
En cada instante de tiempo el hombre se enfrenta a una encrucijada, a una baraja de opciones, de decisiones, que podríamos asimilar a una función de onda de comportamiento. Así como la función de onda de la partícula expresa las probabilidades de que la partícula esté en diversos puntos antes de que tomemos la decisión de elegir uno de ellos e intentar localizarla, es decir, es la expresión de la Realidad futura y nos dice que la partícula “existe” en todos esos puntos, pero existe potencialmente. En el momento en que el observador realiza una operación de detección de la partícula y determina en qué punto exacto se encuentra, la función de onda “colapsa”, la partícula ya localizada se sitúa en el pasado y las Realidades potenciales se convierten en una Realidad determinada. De la misma forma, la función de onda de comportamiento expresaría el futuro, las Realidades potenciales que dependen de las diferentes decisiones que adopte el individuo y, de la misma forma, al adoptar el individuo una decisión determinada entre las varias posibles desembocaría, a través de la línea definida por esa decisión, en una de las varias Realidades posibles convirtiéndola en Realidad determinada, una sola, y en Tiempo pasado. El camino jalonado por una serie de decisiones de comportamiento se denomina “línea de Universo” de ese individuo, de forma que si le contemplamos en un momento dado, en un “presente”, su pasado está definido por una “línea de Universo” y su futuro contiene varias “líneas de futuro” que se ramifican en una variedad de futuros potenciales.
¿Cómo afecta esto al viaje en el Tiempo?
Comencemos por el viaje al pasado: Si el pasado está completamente determinado, está, por así decir, “congelado”; el camino por el que podemos retroceder es único, una sola “línea de Universo”. Esto quiere decir que el viaje al pasado no es posible más que como espectador, solo podríamos contemplar lo que ocurrió sin poder intervenir en absoluto, pues ya no hay alternativas, podríamos “ver” el pasado, pero no “estar” en él en el sentido de poder tomar una decisión distinta de la que tomamos y así poder cambiar nuestro futuro. La paradoja del viajero en el tiempo que viaja al pasado y mata a su padre es imposible.
Quizás algún día la técnica nos permita rescatar las imágenes del pasado, de la misma forma que, cada noche, podemos elevar la vista al cielo y ver las estrellas y las galaxias como eran hace cientos, miles, millones de años, pero de la misma forma, sin poder ya intervenir ni cambiar nada.
Veamos ahora el viaje al futuro: De hecho el viaje al futuro existe ya, nuestra existencia es un viaje al futuro, nuestro Universo viaja hacia el futuro, pero así como la técnica puede hacer posible algún día capturar las imágenes del pasado y traerlas al presente, con el futuro no podemos hacer lo mismo porque el futuro es potencial, no está determinado y por tanto no existe una imagen del futuro que podamos traer al presente. Para viajar al futuro tenemos que “estar” allí y eso solo lo podemos hacer “viviendo”. El inconveniente es que nuestra vida tiene una duración limitada y nosotros lo que quisiéramos es conocer el futuro antes de que llegue y conocer incluso un futuro que sobrepase la duración de nuestra vida.
Este deseo puede ser satisfecho en teoría, y bajo ciertas condiciones. “Solo” es un problema de velocidad, de la velocidad de nuestro movimiento. Lo que ocurre es que incrementos aritméticos de nuestra velocidad solo pueden alcanzarse con incrementos exponenciales de la energía necesaria, de tal forma que, a partir de un cierto momento, hacen que la velocidad de la luz sea un límite inalcanzable ya que se requeriría una cantidad de energía infinita. Pero supongamos que fracciones estimables de la velocidad de la luz pueden ser alcanzadas mediante futuras técnicas, sin embargo hay ciertos condicionamientos establecidos por la naturaleza del Tiempo. Decíamos antes que sería deseable conocer el futuro antes de que llegue, en realidad para que este deseo sea más comprensible habría que completar la frase, diciendo “antes de que lo conozcan los que hoy conviven con nosotros”, pues bien, esto es imposible.
Es teóricamente posible viajar a 50 años en el futuro, “gastando” solamente 10 años de nuestra duración vital, pero, calculando a ojo, probablemente tendríamos que desarrollar una velocidad media superior al 95% de la velocidad de la luz y, seguramente, no hay energía suficiente para ello en todo el Universo, pero admitámoslo como hipótesis. Cuando nuestra nave regresara a la Tierra en ese momento del futuro, allí estarían los que convivían con nosotros cuando partimos, claro que con 50 años más mientras que nosotros solo hemos envejecido 10 años. Compartimos el futuro, pero no lo conocemos antes que ellos, solo hemos llegado a él en menos tiempo que ellos. Solo con esta condición es posible el viaje al futuro.
NO PODEMOS “ESTAR” EN EL PASADO, PERO PODEMOS VERLO.
NO PODEMOS VER EL FUTURO SIN “ESTAR” EN EL
SI NOS MOVEMOS, PODEMOS “ESTAR” EN EL FUTURO EN MENOS “TIEMPO” QUE QUIEN NO SE MUEVE, PERO SIEMPRE LLEGAREMOS A LA VEZ.
Última modificación realizada el 27/04/2011 18:10:02, modificado 1 vez |