Registrado: 10 Nov 2007 Mensajes: 4.180
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23/02/2012 15:08:29
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Umm... Difícil respuesta. Son muchos los juegos de PSX que me parecen auténticas obras maestras y que me encantan, en especial los RPG’s. Pero es que de otros géneros tengo en mente juegos que me han dado horas y horas de diversión y que me siguen resultando magníficos: Gran Turismo (no sé por qué, pero siempre me ha gustado más el primero que el segundo), Resident Evil 2, Silent Hill, Crash Team Racing, SoulBlade, etc.
No obstante, probablemente me quedaría con alguno de mis RPG’s, puesto que sus argumentos me cautivan, me atrapan durante decenas de horas, su sistema de juego alterna momentos calmados con otros de acción, etc. ¿Cuál escoger por tanto?
Podría decir que Final Fantasy VII, ya que fue el primer RPG que disfruté en PSX y el que me hizo enamorarme del género. Además posee un plantel de personajes único e irrepetible (tanto protagonistas como villanos), un argumento largo y cautivador, un excelente sistema de juego, una espectacular banda sonora y tan solo le achaco una falta de verdadera dificultad. Sin embargo, creo que aunque me dolería mucho no me decantaría por él.
Tal vez dijese que Wild Arms, ya que fue mi segundo RPG de PSX y me tuvo atrapado de principio a fin con un argumento sencillo pero interesante y bien narrado, basado en la historia particular de tres personajes con una personalidad y características propias que le daba un toque especial, además de combinar elementos interactivos en los escenarios que hacían tener que emplear la mente para resolver todo tipo de puzles, desde los más sencillos a los más endiablados. No obstante, a pesar del gran cariño que le tengo a este juego y a su espléndida banda sonora, creo que tampoco me quedaría con él.
Pues bien, tras mucho meditarlo, creo que me decantaría por...
En primer lugar por el valor emotivo que le doy. Cuando empecé a interesarme por los juegos de rol en PSX acabé topándome un día en el Hipercor con este juego. Lo cogí le eché un ojo y recordé la revista de un amigo que dedicaba, en plena fiebre ante la inminente salida al mercado de FFVIII, una hoja a otros RPG’s de la gris de Sony anteriores. Entre ellos dedicaban unas líneas a un tal Suikoden al que daban un 7 y destacaban por su gran plantel de personajes y lo épico de su argumento. El juego en cuestión costaba 7.490 pesetas, así que como no me venía muy bien ese desembolso decidí dejarlo allí y esperar al mes siguiente cuando volviese con mis padres. Enseguida me arrepentí de no habérmelo llevado, pero pasado el mes regresé y lo busqué. Pese a no estar donde lo había dejado (detrás de los peores títulos que tenían) acabé por encontrarlo y ya nunca lo solté. Me lo llevé a casa, pero estuve otro mes entero sin poder jugarlo (ni siquiera lo abrí, para evitar tentaciones) porque tenía encima la Selectividad y no quería ningún tipo de distracción. Eso sí, el mismo día que regresé a casa después de hacer el último examen de la citada Selectividad, desprecinté el juego y lo probé.
¿Qué me encontré? Un juego traducido al español (en un primer momento pensaba que estaba en inglés, aunque su traducción rivaliza con la de FFVII en “estilo personal”), en 2D (ya lo sabía por la contraportada, pero me encantan los RPG’s en 2D) y que me presentó una historia épica en la que, a pesar de existir elementos mágicos, las motivaciones son puramente políticas: expansionismo de grandes imperios, alianzas de ciudades-estado, repúblicas que se declaran neutrales, etc. Todo ello llevaba a que tuvieses que organizar un ejército que se alzase como la esperanza contra el expansionismo agresivo de un Reino, motivado por un ambicioso y despiadado general, loco y maquiavélico al mismo tiempo. Por ello, a pesar de ser un RPG, en determinadas ocasiones había combates de ejércitos en todo un homenaje a los juegos de estrategia, en los que podías incluso perder personajes para el resto del juego si caían en combate.
El caso es que la historia me atrapó de principio a fin y me trasladó lleva a un magnífico y emotivo desenlace, especialmente si obtenemos el mejor final posible (hay que tener en cuenta que existen varios finales disponibles en función de lo que hagamos). Aparte de esto, el juego añadía otros puntos que me entusiasmaron: un magnífico acabado 2D, un extenso mundo a recorrer plagado de ciudades y mazmorras, un total de 108 personajes para reclutar algunos de ellos con historias personales muy trabajadas y que enlazan con otros títulos de la franquicia, infinidad de minijuegos (a destacar el del concurso de cocina que desarrolla su propia trama dentro del juego, pero sin olvidar el de pesca, el de los dados, el de atrapar al topo, etc.), un sistema de combate dinámico y con ciertas dosis de estrategia (hay que tener en cuenta que al manejar seis personajes repartidos en dos filas hay que tener en cuenta los que tienen armas de corto y largo alcance, o si no lo hacemos bien habrá personajes que nunca puedan atacar, salvo que dispongan de hechizos; también destaca la posibilidad de combinar personajes para liberar un ataque especial siempre y cuando dichos personajes tengan alguna afinidad: son amigos, son familiares,...), posee una banda sonora trabajada que me ha hecho tararear melodías en infinidad de ocasiones, su plantel de villanos está plagado de personajes carismáticos y que presentan sus propias motivaciones, presenta cierta dificultad (en especial hay una serie de combates contra jefes que no solo no defraudan, sino que suponen todo un reto), etc.
En definitiva, por el cariño que le tengo, me quedaría con Suikoden II porque fue una apuesta y, por extensión, gran descubrimiento para mí porque no tenía apenas noticias de esta saga y porque resultó ser un grandísimo juego que recomiendo a todos los amantes del RPG. Quizás sea poco reconocido porque la escasez de su tirada (rasgo típico de la franquicia) ha hecho que no haya alcanzado a tanta gente como otros juegos del género. No hablemos ya de los precios que la versión PAL-Esp puede alcanzar en el mercado de segunda mano. Eso sí, siempre me ha parecido que se deben jugar el tándem que conforman Suikoden I y Suikoden II, ya que sus historias, pese a ser independientes, son complementarias y de hecho, hay varias historias personales que se desarrollan en la segunda parte que provienen de la primera, por lo que conviene haberla jugado antes para comprender perfectamente esas historias personales.
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