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Crónica de una noche con 8 amigos y Wii Party
17/10/2010 23:56:31
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Hablar de Wii Party es casi como hablar de un "sleeper". No se puede decir que se le haya prestado mucha atención desde su escueto anuncio y tampoco es un juego que en su salida se haya pregonado a los cuatro vientos. Tenemos la fiesta rara esta que hizo Nintendo con usuarios de foros y ya está. Y sin embargo estamos hablando del que fácilmente puede ser uno de los mejores "party games" que se han hecho.
El viernes pasado nos reunimos 8 amigos y yo en mi casa y yo tenía bastante claro qué iba a ser la estrella de la noche: el estreno del Wii Party. Teníamos cuatro mandos, comida y bebida, y un salón normalito, no como los que ponen en los anuncios.
Ni siquiera lo había probado antes de ponerlo esa noche así que todos partíamos de cero. Me descargué unos cuantos Miis chorras del canal concursos Mii (Michael Jackson, Chuck Norris, Rajoy, Zapatero, Peter Griffin, Diglet... y muchos más) y escogimos a los que nos hiciera más gracia en ese momento, aunque con el paso del tiempo dejamos de escoger entre partidas y utilizamos a Obelix, el Joker, House y Chris Griffin continuamente, nos centramos en la parte realmente importante: el juego.
Y es que es un cachondeo. Lo mejor en cuanto a Party Games que se ha hecho para Wii. Perfecto para una fiesta en casa, sobre todo los juegos del modo "fiesta en casa" . Según lo visto en análisis y capturas me imaginé que estaríamos ante un nuevo Mario Party, pero es que Wii Party no es el mismo concepto que el juego de mario ni parecido.
Wii Party se basa en pasarlo bien. No tenemos la necesidad de coger un tablero enorme y 20 turnos con minijuegos de por medio, tenemos una grandísima variedad de modos de juego con los minijuegos como aliciente en la mayoría, existiendo algunos modos de juego que forman un todo en si mismos sin recurrir a los minijuegos.
Por mencionar los que más triunfaron, empezaré por el primero que jugamos nada más encender la consola: pasar la bomba. Un solo mando nos sirvió a cuatro jugadores, aunque bien podríamos haber entrado todos, porque una de las mejores cosas que tiene el juego es que es muy flexible a lo que ocurra fuera de la pantalla. Pasar la bomba es un juego claramente basado en el 123 responda otra vez: la consola nos propone un tema y nosotros decimos palabras relacionadas con él y ejercemos de jueces entre nosotros. Es un juego rápido, frenético y que termina llegando a desesperar cuando no encuentras más palabras del tema y está a punto de explotarte la bomba. Risas variadas.
El mando explosivo fue sin duda una de las estrellas de la noche. Volvemos a un solo mando. 4 jugadores teóricos pero eso da igual, tras la pantalla nos colocamos 9 jugadores pasándonos el mando con precisión quirúrgica y manteniendo botones. "Dale al R2!" Mientras aguardabas el mando seguían las risas entre los amigos y ay pobre del que le explote! Fue víctima de ronda de tobas jajaja.
Seguíamos buscando cosas nuevas y así llegamos a un juego que nos entretuvo mucho tiempo: "Tú eres el protagonista". Un juego más sencillo imposible: eliges el protagonista de la partida y la consola hace una serie de preguntas que el resto de concursantes tiene que responder según lo que crea que se aplica al protagonista. Un modo para ver quién de tus amigos es el que más te conoce. Llegó a haber piques en la última pregunta de gente que llevaba todas las preguntas acertadas y se peleaban por ser el que más conocía al protagonista, alegrías y risas por todas partes. Al ser 4 mandos solo eran 3 concursantes y para algunos había peleas por concursar y demostrar que son los que más conocían al protagonista (1 vez por cada persona en la casa) Un juego genial.
El Test de Amistad que traía este juego nos trajo también mucho tiempo de risas. Es un juego que se juega de dos en dos (obviamente) y trata de calcular el nivel de afinidad entre una pareja, basándose en 5 preguntas y un minijuego en pareja. Esto tan sencillo lo repetimos innumerables ocasiones cambiando las parejas participantes. Llegué con un amigo a marcar un increíble 92 que dejó a todo el salón boquiabierto (aunque fue superado al día siguiente entre una amiga y yo logrando el resultado perfecto: un 100). Lo divertido es que no importaba si sacabas un 92, un 60 o un 22, las risas estaban aseguradas.
Lamentablemente la noche del viernes no nos dio para más, gastamos cerca de 5 horas jugando sin cansarnos en ningún momento. Pero el sábado sí que pudimos comprobar una amiga y yo más modos de juego que no dio tiempo a mirar siquiera la noche anterior. Y fue en ese momento cuando comprendí la grandeza de Wii Party: traslada la diversión que sucede dentro del televisor fuera de él. Así descubrimos un juego en el que se colocaban mandos en la mesa, un animal (o Mii) hacía un ruido y tenías que coger el mando que lo reproducía, o un juego del escondite, en el que ocultabas los mandos por el salón y el resto debía encontrarlos. Ni siquiera llegamos a probar los modos de juego de más duración, como los que ya se parecen más a Mario Party: el de la isla y el de la gira mundial, que quedarán para otro día más relajado y con solo cuatro personas.
Con esto creo que queda claro cuál es el verdadero valor de Wii Party. No está en un juego online contra gente que no conoces, no está en un desarrollo complicado y con muchas variables. Está en un juego sencillo que no se juega dentro del televisor, sino fuera de él. Es un juego para jugar con tus amigos y echarse unas risas en un día de fiesta, con bastantes opciones de juego que no podrás explotar en una única partida. Es un valor seguro para la consola, un imprescindible para una fiesta en casa, de esas en las que por mucho juego AAA que tengas en la consola siempre sacarás el Wii Sports con los bolos, el Mario Kart o sacas la PS2 del ostracismo y pones un singstar.
En definitiva, el perfecto resumen del juego es su propio nombre: Wii Party. Una fiesta, con las risas, piques y horas volando que ello implica. El juego perfecto de su estilo.
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